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11.1.11

Rebeldía Intergeneracional

 

Bronca

- El cuarto de baño está cerrado… ¿Hay alguien dentro?

- Si, se están arreglando

- ¿Qué?

- Salen esta noche

- ¿Cómo? – gritó y salió del salón dando un tirón del pomo de la puerta


- ¡Abrid! ¡Que abráis, coño! – dijo dando una patada a la puerta

- ¿Qué pasa?

- ¿Cómo que qué pasa? Vosotros estáis mal de la cabeza, ¿no? Os creéis que podéis hacer lo que os de la gana ¿o que? ¡Todas las semanas! ¡Tenéis que salir todas las semanas! Y yo aquí, intranquila y sin descansar, esperando a que me llamen del hospital. Y, si al menos no llevarais pastillas, no habría problema en que mezcléis, que os conozco y cuando estáis solos os despendoláis, no esta bien, con vuestra edad. No, no, no esta bien

- ¡No puedes encerrarnos un sábado por la noche!

- ¿Qué no puedo? ¿Qué no? ¡No me tentéis! Que llamo al Entre Álamos que os vigilen allí

- Pero ¿Por qué?

- ¿Por qué? Porque no tenéis edad, que sois muy valientes. ¡Digo! Vamos a ser la vergüenza del bloque, si os ven salir emperifollaos todos los fines de semana. ¿Hoy que toca?

- Fiesta de los sesenta

- Siempre hay alguna excusa, cuando no de los sesenta, de los ochenta y cuando no, discoteca. Ya tendríais que haberos cansao de los sesenta

- Vamos a ir

- ¿Así de claro me lo dices? ¿Y punto? Eso tendrías que estar tu haciendo…. ¡Punto! Y tú, ¡Viendo la tele!

- No te enfades

- ¿Qué no me enfade? ¡Esto es la leche! Venga, haced lo que os de la gana, ¡Vosotros sabréis!


- Hola cielo, ya hemos vuelto

- Hola mama

- ¿Dónde esta tu hermana?

- En el baño, echándoles una bronca a estos

- ¿Por qué?

- Creo que salen esta noche

- ¡Ah! Es verdad, que hoy los abuelos iban a la fiesta de los sesenta.

12.3.10

La inspiración Gilmore

Desde siempre la cocina había sido el meeting point. Poco menos que el mismísimo ágora que tuvieron los griegos. Hacía casi una semana que, debido a mil cosas no se sentaban juntos a la mesa, aquella mañana, como siempre, el diálogo voló a su libre albedrío…

- Estas natillas están de muerte. Es como si las hubiera hecho una abuela mágica, la mejor abuela del mundo

- Pues llevan en el frigo ya un par de días

- ¿Sí? No me he dado cuenta. Es que acabo de ver al palurdo de las natillas Danone y me ha apetecido. Ya sabes, culo veo…

- Ya, Ya. Hay que ver estos anuncios, le venderían un peine hasta a un calvo

- Quizá no lo quiere para él.

- No seas rebuscao. A mí nunca m´an regalado un peine. ¿Y a ti?

- A mí tampoco, pero si me lo hubieran regalado… ¡Vaya mierda!

- Pues sí, no es un gran detalle. Seguro que a los de los anuncios de natillas tampoco les han regalado nunca un peine.

- Tienen millones, a lo mejor no les importa comprárselo.

- Yo no recuerdo haber comprado un peine nunca, simplemente estaban en el cajón

- Seguro que a los deportistas de los anuncios también les crecen los peines en sus cajones.

- O en sus taquillas, tienen que estar los vestuarios rebosantes de peines

- Hombre los futbolistas son mu coquetos seguro que les hace falta alguno que otro

- Pues vaya. ¡Ya ves! Para dar cuatro patadas a un balón… Lo único que necesitan son unas buenas zapatillas

- Mi zapatero se ha roto, he metido los zapatos en el armario

- En el armario ¿Dónde?

- En la estantería de abajo. Están apretadillos pero bueno

- Es que tienes demasiados

- Es que somos unos chapuzas, teníamos que haber “comprao” un zapatero bueno

- ¿Bueno? ¿Es que tu zapatero era malvado?

- Sí, como la vitrina de los Dvds, que te pilla los dedos cuando te descuidas

- Es que hay muebles despiadados

- Me voy a dar de baja en el Videoclub

- ¿Eso se puede hacer? Yo pensaba que te quedabas apuntado toda la eternidad

- No sé, supongo que el carnet no será vitalicio

- Supongo, pero, ¿Por qué? ¿No será por ella?

- Creo que no, hace mucho que no la veo

- Hace mucho que no vas al videoclub

- Que me la encontrara una vez no significa que este plantada en la puerta todo el día

- Por si acaso

- Es que no quiero verla más

- Pero si erais buenos amigos. Incluso pensé que podría surgir una historia romántica.

- Ya estamos con el rollo

- Una de esas historias que perduraran por los siglos de los siglos

- No seas melodramática

- Romeo y Julieta, Cleopatra y Marco Antonio…

- Todos están muertos

- Vaya es que le quitas la ilusión a cualquiera. Un amor de película, como en esa que tanto te gusta

- Sí, claro mama, siempre nos quedara el Blockbuster.

22.4.09

Madre no hay más que una

-Hola mamá, ¿te puedo dejar los niños esta noche?
-¿Vas a salir?
-Sí
-¿Con quién?
-Con un amigo
-No sé porqué te separaste de tu marido, es un hombre tan bueno...
-Yo no me separé, él me dejó, mamá.
-Tú dejaste que se fuera y ahora andas por ahí con cualquiera.
-No ando con cualquiera, mamá. Bueno, ¿te puedo dejar los niños?
-Yo jamás os dejé a vosotros para salir con alguien que no fuera tu padre.
-Hay muchas cosas que tú hiciste y yo no hago Mamá.
-¿Qué me quieres decir?
-Nada, sólo quiero saber si te puedo llevar los niños.
-¿Vas a quedarte a dormir con el otro? ¡¡Qué diría tu marido si se llega a enterar!!
-¡¡¡Mi EX- MARIDO, mamá!!! Y no creo que a él le preocupe, desde que nos separamos no debe haber dormido ni una sola noche solo.
-Entonces te vas a quedar a dormir con ese vago.
-¡¡¡No es un vago!!!
-Un hombre que sale con una divorciada con hijos es un vago, y un vividor.
-No quiero discutir ¿te llevo los niños o no?
-¡¡¡Pobres criaturas, con una madre así!!!
-¿Así como?
-¡¡¡Con pajaritos en la cabeza, por eso te dejó tu marido!!!
-¡¡¡Basta!!!
-¡ Y encima me gritas!, ¡¡¡Seguramente que a ese vago con el que sales no tienes ovarios para gritarle!!!.
-¿¿¿Ahora te preocupa el vago??.
-¿Ves como es un vago? Yo me di cuenta desde el primer momento.
-Ya…!!!mejor te cuelgo!!!
-Espera, no cuelgues, ¿a que hora me traes los niños?
-No te los voy a llevar… porque ¡ NO VOY A SALIR !
-Pero, cómo... si no sales nunca..., ¿cómo piensas rehacer tu vida? ¿o pretendes quedarte sola el resto de la vida? ¡ Te vas a quedar para vestir santos! ¡ Oye, oiga, hola ! ¿Estas ahí? Encima me cuelga, la hija de… cualquiera estaría desando tener una madre tan comprensiva como yo… ¡Lo que tenemos que sufrir las madres!

Madre solo hay una... ¡Gracias a Dios!
Me lo han enviado por mail!

25.2.09

Escocia


No vuelvo hasta el lunes por la noche, espero poder, a partir de entonces, que estoy más libre (acabo mi periodo de prácticas en la Confe) sacar un poco más de tiempo para el blog y visitar los blogs de los amigos, que os tengo un poco abandonados!!

Un saludo!

7.1.09

"Es un secuestro". La vuelta

Debíamos coger un vuelo en Ibiza a las 18:20, por lo que cogimos un barco de Formentera a las 16:00 para llegar con tiempo y facturar. Ya en la zona de tránsito, el vuelo se retrasó una hora y media. Estábamos más tranquilos, puesto que el de Madrid – Granada debía salir a las 21:45, teníamos tiempo, aún así esperar en los aeropuertos es tedioso a rabiar.
Cuando llegamos a Madrid sobre las ocho y cuarto vemos que la mayoría de vuelos están retrasados pero que el de Granada continúa con normalidad. Nerviosos, acudimos a la puerta por la que había que embarcar y allí esperamos. Debíamos comenzar a entrar al avión a las 21:05 y a esa misma hora comunican en las pantallas que el vuelo se va a retrasar hasta las 22:30. La gente comienza a ponerse nerviosa y a pedir explicaciones. Nosotros cada vez menos asombrados y más frustrados decidimos retirarnos de la pelea.
La causa por la que no salía el avión, nos dijeron, era porque su tripulación debía llegar de un vuelo desde Londres que se había retrasado. Aún así, era desesperante ver preparado el avión, vacío, y no poder montarte y volar hasta tu casa.
Otro nuevo golpe sobrevino a los 64 pasajeros del vuelo de Iberia (muy Lost esta frase), se volvía a retrasar el vuelo hasta las 23:15. Hora límite puesto que el aeropuerto de Granada echa el cierre a las 23:15 de la noche, y habían pedido una extensión hasta las 12:15 para poder llegar.

Embarcamos, ya la gente con los ánimos muy caldeados, y se produce la primera confrontación con la tripulación. Una de las azafatas, con muy poco tacto, se le ocurre decirle a la pareja más alborotadora, que si íbamos tarde es porque la gente había tardado mucho en subirse al aparato, con el consiguiente malestar de los pasajeros a los que nos habían retrasado el vuelo 2 horas y media.
Ya en el aire y tras mil disculpas del capitán, apunto de llegar a Granada, suena por los altavoces. “Sintiéndolo mucho, no va a ser posible llegar a Granada, se ha denegado la extensión y el aeropuerto está cerrado, tenemos que volar hasta Málaga y allí se pondrá un medio terrestre hasta Granada.” Los pasajeros no pudieron callarse más, un muchacho de Motril empezó a dar voces a una azafata que muy digna solo decía “no grite, no grite, no grite”. Otra de ellas decía “¿Yo que quiere que le diga?” (de nuevo la maldita frase). Mientras otra intentando empatizar reclamaba “nosotras también queremos llegar a Granada”. Alguna pasajera decía “esto es un secuestro porque no quiero ir a Málaga”, a lo que otra argumentaba “¡claro! no podemos decir, para que me bajo”.

Una vez en Málaga, la Guardia Civil se personó en la puerta de salida para evitar follones. Recogimos nuestras maletas y esperamos a que viniera la representante de Iberia. Cuando llegó, fue mucho peor.
Nos dirigió hasta los autobuses y una vez allí, en el parking del aeropuerto, la gente empezó a decir que debíamos poner una reclamación. En ese momento, la de Iberia, en vez de pedir disculpas y oír las quejas de los pasajeros, algo lógico después de la jugarreta de la compañía, se puso histérica, y empezó a gritar diciendo que “nunca había visto nada así”, que si queríamos reclamar que ella se iba y “ahí os quedáis” gritaba moviendo las manos. Las pasajeras más aguerridas no dudaron en contestar y la situación casi explota. Por suerte, ambas partes se calmaron después de algunos improperios y nos montamos cada uno en un autobús. Uno al centro de Granada y otro dirigido al aeropuerto de la ciudad, donde nosotros teníamos aparcado el coche.

El camino de hora y media de bus hasta Granada fue de lo más simpático, al menos sirvió para aliviar tensiones, puesto que el conductor, un gaditano de pura cepa contó que estaba de descanso pero que su jefe lo había llamado a media noche, comentó que su mujer estaba con “mu mala leche” por su salida, y charlando con una señora que venía de los Ángeles preguntó si aquello era como en las películas. Todo esto, aderezado con un acento muy simpático, consiguio incluso que echáramos algunas risas entre todos. Llegamos a las casa después de recoger el coche en el aeropuerto a las 3:15 de la madrugada, cuando debíamos haber llegado a las 11.

El viaje, tanto de ida como de vuelta se nos hizo eterno. Yo no se quién tiene la culpa de todo esto, pero si quien lo paga, los viajeros que desean pasar unas fechas con su familia, la gente que va o viene de trabajar o de algún evento importante, los usuarios, los borregos a los que nos traquetean, al fin y al cabo, somos los únicos perjudicados de un conflicto que ni nos va ni nos viene, pero que nos ha jodido las fiestas.

6.1.09

Formentera Express. La ida

Hace alrededor de dos meses, cuando se estableció el 3 de enero la fecha del bautizo de mi primo Mario, al ser cuando la mayoría de la familia tenía vacaciones, mi padre decidió calcular nuestra salida el día 2 de enero y regresar el día 5, organizando así un fin de semana donde poder estar con la familia, relajarse y retomar fuerzas antes de volver al trabajo acabado el periodo estival.

Las combinaciones de vuelos en iberia no podían ser más favorables.
De Granada partía un vuelo a las 7 de la mañana, que llegaba a la T4 en Madrid aproximadamente a las 8. De allí, a las 9 salía otra avión, destino Ibiza, que alcanzaba su destino alrededor de las10, y tomaríamos una barca a las diez y media para estar en Formentera aproximadamente a las 11. En total, si todo salía correctamente, cómo debe ser, el viaje duraría 4 horas, en las que no tendríamos mucho tiempo de espera y en la que todo, oficialmente debía ir rodado. Al menos, esto nos aseguraba el papel de la reserva, la realidad, no pudo ser más distinta. No contábamos con la huelga de controladores aéreos y con los chanchullos encubiertos de los pilotos.

Llegamos al aeropuerto de Granada, más o menos a las 5:30, tras casi 20 minutos de coche, para facturarlas maletas en el vuelo de las 7. La gente poco a poco iba llegando y poniéndose en una larga cola. Nadie en el mostrador.
Sobre las 6 aparece un hombre que sin comunicar nada empieza a atender a gente en la cola, de un modo "normal". Éramos de los primeros en la fila por lo que la sorpresa nos la llevamos bien pronto: "El avión que tiene que salir a las 7 de la mañana, no se encuentra aquí, anoche se retrasó y no llegó desde Madrid porque el aeropuerto estaba cerrado. Su vuelo se retrasa hasta las 10, cuando llegue el primer vuelo "Madrid-Granada". Fue una sorpresa mayúscula porque por lo tanto perdíamos la conexión con Ibiza, y nuestro viaje se descuadraba por completo. Nos dijeron que lo arregláramos en Madrid y nos aseguraron que nos colocarían en un vuelo posterior a la isla pero que todo iría con cierta normalidad.
Resignados, esperamos 4 horas intentando ser positivos, aunque todos sabemos que la espera en los aeropuertos es una de las cosas más inquietantes que existen. El vuelo salió, y llegamos a la T4 a las 11 de la mañana. Nos dirigimos directamente a un mostrador de atención al cliente de Iberia. Esperando en la cola, oímos:

- Es que su compañero es un gilipollas
- No le permito que hable así de un compañero, hay que tener respeto – argumento airada una chulesca empleada de Iberia
- No se puede hacer esto con las personas – argumento el cliente insatisfecho – nos tratan como a ganado
- ¿Qué quiere que le diga? No podemos hacer nada.
A lo que el hombre se fue como alma que lleva el diablo.

Nuestro turno. Pensé: "Vaya, vaya tía simpática nos va a arreglar el asunto". Mi padre expuso el problema, la azafata tecleo unas cuantas cosas en el ordenador y bastante grosera dijo, sin anestesia: "que sepan que ustedes no van a ir a Ibiza". Cuando nos vio ojipláticos añadió, "no hay ningún sitio libre en los vuelos que salen hoy hacia la isla", seguíamos en estado de shock. "Tendríamos que enviarlos de vuelta a Granada", decía señalándonos a una compañera del mostrador, como si no estuviéramos delante y pasando un momento bastante delicado.
Si no llegábamos a Ibiza ese mismo día (el 2), no tenía sentido el viaje, nos perderíamos el bautizo del bebe, a lo que íbamos expresamente. "Además, el de Granada os ha eliminado de la lista de espera, y os lo ha anulado absolutamente todo, ha hecho que perdáis incluso la "antigüedad" en la lista de espera, ¡os envió a Granada y punto!".
Mi padre re-explico, un poco achantado, porque lo estaba pasando fatal, que era necesario que llegáramos, que teníamos un contrato con la compañía por la cual estaba obligada a llevarnos hasta Ibiza, que no podíamos faltar, ¡era el padrino! La del mostrador, como haciéndonos un favor volvió a mirar el ordenador y dijo que había una posibilidad de llegar haciendo escala en Valencia, a lo que rápidamente accedimos, pensando, mejor llegar un poco tarde y mareados que no llegar.
Aún así, la de Iberia continuó, "tendríamos que llamar a Granada y decirle al de allí, que cómo se le ocurre hacer este chanchullo sabiendo que no hay plazas para Ibiza, tendríamos que llamarlo y decirle…. Decirle… no se", en ese momento, no pude más y solté "podríamos decirle gilipollas", con tal tono de reproche que la azafata no pudo más que callarse y mirarme asombrada y como dándome la razón. Mis padres alucinaron en colores.
Aunque fuera una malafollá, la muchacha, bastante resolutiva, nos solucionó los billetes hasta Valencia, nos aseguró el posterior vuelo a la isla y nos dio nuestro correspondiente vale por la comida, pero no se despidió sin tirar la "puntá" diciéndome antes de irnos "Bueno, tú como tienes tanto genio, puedes poner una reclamación cuando vuelvas a Granada",con cierto retintín. Todo esto aconteció aproximadamente a las 11 y media, por lo que a las 12 estábamos ya en tránsito de la T4 esperando a que saliera nuestro vuelo a Valencia a la 19:30.
La espera se hizo eterna, miramos las tiendas del aeropuerto, intentamos dormir en esos asientos tan incomodísimos, hicimos sudokus, leímos la prensa, cuando de repente, alrededor de las cinco de la tarde, empezamos a ver que la mayoría de vuelos de la Terminal se retrasan, de media, dos horas. La gente empezó a impacientarse, y nosotros comprendimos que si nuestro vuelo a Valencia se retrasaba volveríamos a perder el de Ibiza y sería imposible llegar esa noche a las islas baleares, tendríamos que volver a Granada. En ese momento mi madre comento "ahora comprendo a la gente que sale en las noticias agobiada, desesperados y llorando porque retrasan y cancelan vuelos. ¡es desesperante! estamos en tierra de nadie!"

Mi padre, muy nervioso, visitaba cada media hora las ventanillas de información a ver si quedaba algún sitio libre directo a Ibiza o si había un vuelo anterior que el nuestro a Valencia para no perder la conexión, todo en vano. Sólo podíamos esperar frente a la K95, la puerta de embarque que nos llevaría a Valencia.
Un par de horas después comenzaron a llamar a embarcar y pacientemente nos colocamos en la cola, temiendo quedarnos en Valencia, pero debíamos intentarlo. Justo delante nuestra había una familia con un montón de niños que también había tenido problemas de tránsito y estaban tardando mucho en solucionar sus billetes, por lo que nuestra paciencia empezaba a acabarse, no podíamos perder ni un minuto en embarcar, Ibiza dependía de ello.

A unos cien metros estaba embarcando un vuelo directo a la isla que de debía haber salido a las 16:40 de la tarde (eras cerca de las siete y media). Desde nuestra cola veíamos como iban realizando las últimas llamadas a los pasajeros. Resignados, nos conformábamos con la opción de Valencia, pensando que no había plazas libres en el vuelo directo.
De pronto, por el altavoz de la puerta de embarque de Ibiza sonó mi apellido, nos miramos extrañados, sonó el de mi madre, y después el de mi padre: "Coño, somos nosotros", y echamos a correr hacia la puerta.
- "Corran, corran, adentro" – urgió la encargada de la puerta.
- "Pero si nosotros tenemos que pasar por Valencia" – dijo mi padre.
- "Venga rápido, vamos, no me hagan esto", indicando que lo mejor era no preguntar y aprovechar la oportunidad.

Ticó los billetes en los que ponía Valencia y los tiró con el resto de pasajes mientras nosotros corríamos como locos por el pasillo de embarque. Salimos a la pista y a toda prisa un controlador nos indicó cual era el avión. Al subirnos descubrimos un montón de sitios vacíos así que nos sentamos en los primeros que vimos. Ya estábamos dentro, ¡íbamos a Ibiza! Mi madre, sentada delante de mí se giró y dijo "se lo he pedido a todos, sobre todo a la abuela Aurora ¡es un milagro! ¡Para que tengas más fe!"

Pero los problemas no acaban aquí, a Ibiza llegábamos, no sabíamos cuando, pero, ¿seríamos capaces de llegar a Formentera ese día?

El último barco Ibiza- Formentera es a las 21:30. El vuelo Madrid –Ibiza es de aproximadamente 45 minutos. Nos montamos en el avión a las siete y media pero estuvimos retenidos dentro del aparato esperando pista casi una hora, aproximadamente hasta las ocho y cuarto. Nuestros nervios iban creciendo poco a poco. Si el avión se retrasaba 10 minutos más perderíamos la barca. El avión despegó a las 20:20 aproximadamente, todo pendía de un hilo.
En ese momento, ya sentados y tranquilos por al menos trasnochar en una de las islas, pensamos ¿y las maletas? ¿Llegaran a Ibiza? ¿Cuando? ¿Se irán a Valencia? Si no sabíamos ni nosotros cómo habíamos acabado ahí, ¿dónde estarían ellas?

El avión aterrizó en Ibiza a las 21: 05 minutos. ¿Podríamos cruzar la isla en media hora? Yo no he vivido más tensión en mi vida. Las maletas empezaron a salir una a una, pausadamente. Mi madre, mi hermano y yo esperábamos a las nuestras mientras mi padre corrió hacia la puerta a parar un taxi, debíamos hacer un último esfuerzo, estábamos muy cerca.
Nuestra primera maleta salió a las 21:15, seguida de la segunda. Mi hermano y yo, con una cada uno empezamos a correr por el aeropuerto de Ibiza buscando la salida. El taxista, fiel retrato de Papa Noel la metió en el maletero. Mi madre llegó con la tercera maleta, también corriendo, 2 minutos después. Eran las 21:20.
Creo que ese taxista no ha conducido así de rápido en su vida. Se estima que desde el aeropuerto al puerto se tarda sobre 20minutos. Por suerte no había casi nadie en la carretera y conseguimos llegar justo a las nueve y media en punto. Cogimos las maletas y otra vez a correr por el puerto hasta el barco. Al legar nos preguntaron si éramos nosotros los que veníamos de Granada. Dijimos que sí. Resulta que nos estaban esperando.
Mi tío, que reside en Formentera, había movido sus contactos y habían conseguido hablar con el dueño de Balearia (la empresa que gestiona los barcos) para que nos esperarán cinco minutos (pero más era imposible, debían cumplir el horario). Por suerte no hizo falta, llegamos a la hora justa.
Ya en el barco, relajados, nos parecía increíble que un viaje que se presuponía bien organizado, cómodo, rápido y sencillo, hubiera sido tan largo y agotador como ir a un pequeño pueblo de la India.

Mañana, la vuelta, que también fue anecdótica a la par que frustrante.

2.1.09

Fly to Formentera

Me encuentro camino a Un lugar paradisíaco donde pasar algunos los primeros días del año!
Y todo es mucho mejor si se viene a celebrar el bautizo de un primillo!

Un besazo Mario!
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